segunda época





Declaración de principios:


Poing.



Entrevista a Foucault

-¿El Hombre ha muerto?

-



______________________ † _________________________



Entrevista con Nietzsche

- ¿Dios ha muerto?

- Ese muerto no lo cargo yo.



Entrevista con Diosito

- Tatita Dios, ¿de verdad existes?

- Eso quiero creer.



Una manchita

Allí, sobre la mesa, estaba el vaso de pisco. Puritano. De un solo manotazo lo hubiese cogido para embuchármelo. Nadie lo hubiera notado. Sobre todo ahora que la música, como por sí sola, había estirado tanto sus brazos que entorpecía las conversaciones y las reducía hasta convertirlas en un manoteo antojadizo y sin respuesta, en un océano de voces vacías. Los parlantes disparaban un ruido inmenso, sostenido, una balacera estelar en medio de este departamento de tres por cuatro en Peñalolén.
Pero yo no me movía. Me era imposible. Estaba clavado al suelo y si distinguía algo eran sólo manchas oscuras, movedizas. Diálogos monosilábicos que probablemente tampoco querían decir mucho. Sabía, eso sí, o estaba seguro más bien, con esa seguridad de la que sólo un huevón borracho puede dar fe, que si tomaba el puto vaso y me lo chupaba de la única forma que podía hacerlo, al seco, porque de otro modo hubiese sido insostenible, un trago cavilado a esas alturas era una locura, me iría al piso sin más, un pobre huevón cayendo muerto cuando el carrete todavía no termina, un huevón patético en medio del living manchando la alfombra que quizá cuánto costaba, de seguro una buena tajada del sueldo del dueño de casa, y pidiendo ayuda con el vómito a rastras, un espectáculo penoso para la madrugada, el primero, quizás, no lo sabía, de toda la fiesta, pero por cierto un espectáculo que yo me prefería evitar. Eso estaba claro.
Así que me senté. No sé muy bien cómo, pero fue lo que hice. En vez de manotear hacia adelante para agarrar el vaso y bebérmelo, como que sacudí los dedos hacia atrás, un gesto harto desgraciado, como un enfermo de artrosis tratando de cazar una mosca, y lo primero que sentí fue un cojín, no sé, algo blando, esponjoso. El caso es que en el apuro fijé mi vista en el vaso, como para tener un eje al cual mirar, un punto de referencia para poder moverme mejor. Sé que ahora suena estúpido pero de verdad me costó enfocar la mirada, mantener el equilibrio y dejarme caer suavemente hacia atrás: el vaso en la mesa no paraba de moverse, me sentía como a bordo de un barco cuyos navegantes querían obsesivamente hacer naufragar, una banda de piratas desquiciados desconformes con los tesoros reunidos y que, azuzados por la ambición y la locura, habían decidido hundir su nave bajo el mar para quizá reencontrarse con la muerte y sus posibilidades, su abismo abierto y sus cofres infinitos. Pero a decir verdad, bien lejos del mar y los piratas, ahí estaba yo con mi mirada en el vaso de pisco y mi sillón, porque eso es lo que era, un sillón blando y verde, al menos a mí me pareció verde, y conocido. Quizá ya antes había dormido allí o simplemente reposado mis huesos después de una pichanga. No tenía ganas de averiguarlo. Bajé la cabeza y la hundí en un cojín mientras el living, el bloque de departamentos, el barrio, la República entera y el mundo daban vueltas a mi alrededor, como emulando al barco de los piratas delirantes. Sólo quería vomitar. Lanzar todo afuera y dormirme de una buena vez. Pero no pasó mucho rato, con suerte un par de minutos, para empezar a sentir un hilillo de baba que surgía desde mi boca y que luego se deslizaba lentamente por el cojín hasta caer al suelo, eso en un comienzo, porque apenas me di cuenta y quise (infructuosamente) reaccionar, el hilillo transmutó, desatándose en su lugar un chorro irrefrenable de vómito, una torrencial invocación a Guajardo y a todos sus ancestros que la peor película gore difícilmente podría igualar. Me puse a pensar (si es que puede hablarse aquí de pensar, porque más bien veía pasar por mi cabeza fotografías sueltas de extraña vinculación mental, un montaje arbitrario que quizá qué absurdo origen psicológico o hasta onírico tenía) en mi vaso de pisco, en Emir Kusturica, en la cintura de Daniela, que al parecer todavía no se había dado cuenta de nada y seguía completamente metida en la fiesta, bailando feliz de la vida, o al menos eso parecía, en realidad no lo sé, aunque supongo que sí, en la hora que era (nunca lo supe), y en la tremenda cagadita que me había mandado. Más o menos en ese orden. Ahora que lo recuerdo, la música que reventaba las paredes sí era de Kusturica, así que quizá eso no era tan arbitrario. Y quizá el resto de las imágenes tampoco lo era. En fin. Yo sólo quería pararme e irme.
Traté de hacerlo. Como lanzando un ancla al agua puse un pie en la alfombra. Ya estaba completamente sucia. Con el otro pie busqué impulsarme desde el propio sillón, un empujón a mí mismo con las fuerzas que ya no tenía. Me dio como un tirón. Encogí la pierna para sobarme y el cojín en el que dormía (o, más bien, intentaba dormir) cayó y se fue rodando por la alfombra hasta dar justo con las zapatillas de Daniela. No pudo ser peor. Ella estaba bailando y, por despejarse el camino, chuteó el cojín un poco más allá. La estela que iba dejando mi recuerdo por la alfombra ya era de proporciones. Oí que alguien gritó prendan la luz, por la chucha, o algo parecido, y cuando de verdad pude incorporarme, un poco más despierto, por el alboroto y el bullicio, la ampolleta ya había sido encendida. Parecía como de cuarenta watts pero alcanzaba perfectamente para iluminar la joyita: un reguero asqueroso y pegote, adherido ya, desde luego, a la alfombra, pero también a varios pares de zapatos, zapatillas, y a la mesa.
¿Cómo pudo llegar allí? Sólo después lo supe. Uno de los invitados, aunque quizá era un paracaidista, no tengo idea, en todo caso yo no lo conocía, no tuvo una mejor ocurrencia que dejar su piscola en la alfombra para seguir bailando tranquilamente, así, sin preocupaciones. Qué idiota, como si no existieran los posavasos. El caso es que alguien la chuteó o la pasó a llevar y la piscola se echó a rodar por la alfombra ya manchada o simplemente el vaso estaba allí cuando me desahogué con el sillón y el caudal le cayó de golpe, así nomás, qué más podía hacérsele, tampoco es culpa mía, y luego algún bienintencionado lo recogió en medio de la oscuridad de la fiesta, esa oscuridad que como que avanza y se retira al ritmo de la música, y lo puso en su lugar, es decir, sobre la mesa. Donde tenía que estar. Si alguien lo tomó y se lo echó a la garganta, no tengo idea. Espero que no. Tampoco soy tan desgraciado. ■

(Este texto es viejo. Tiene más de un año. Lo desempolvé para ponerlo acá y yo diría que es algo así como un masticable... En fin. Saludos a la galería imaginaria).



Periodismo de verdad

Mami, cuando grande quiero escribir así:


Pasen a ver.



Semana chanta

Empecé a estudiar de nuevo. Pedagogía en Lenguaje y Comunicación. A ver si ahora encuentro una pega estable.

El domingo saldré a buscar huevitos de chocolate. Si pillo uno de mi sobrino, me lo dejo para mí.


Viva Chile.


Comprobación empírica de la Teoría de la Relatividad



Apocalipsis now


¡Paren las prensas!


Hallazgo muestra que Judas no traicionó a Jesús, sino que lo obedeció

Jueves 6 de Abril de 2006
13:00
DPA


WASHINGTON/LA HAYA.- Judas no traicionó a Jesús, sino que fue su más fiel seguidor, según el "Evangelio de Judas" presentado hoy por primera vez a la opinión pública en Washington.

Se trata de un manuscrito del siglo III o IV después de Cristo, que fue restaurado y traducido del copto (idioma antiguo de los egipcios, que se conserva en la liturgia de los cristianos de este país), según informaron especialistas en la Biblia y la revista "National Geographic" en su calidad de patrocinador. Entre los teólogos se desató inmediatamente una polémica sobre el significado del documento.

El canal de televisión "National Geographic" emitirá este domingo a las 22:00 horas una edición especial de dos horas en 163 países y en 27 idiomas. Según la revista, los expertos estiman que se trata del mayor descubrimiento sobre la época del primer cristianismo.

La voluntad de Jesús

Según el manuscrito, Jesus pidió a su discípulo Judas entregarlo a los romanos, para cumplir con la voluntad de Dios. Este encargo hace ver al mayor villano de la Biblia bajo una perspectiva completamente nueva, se indicó.

El código, un texto antiguo escrito en copto, fue descubierto en los años 70 en Egipto y terminó finalmente en manos de la fundación suiza Maecenas.

La National Geographic Society financió en los últimos cinco años la restauración y traducción del documento desde el copto. Todos los exámenes científicos han confirmado la autenticidad del manuscrito, redactado entre 220 y 340 después de Cristo, se informó.

Según los textos del Nuevo Testamento, Jesús murió en la cruz luego de que el apóstol Judas lo vendiera en el jardín de Getsemaní por 30 monedas de plata a los romanos que ocupaban la región.

En el "Evangelio de Judas", la traición se convierte en un hecho glorioso: Judas es el único que comprende el mensaje de Jesús. Jesús inicia a Judas en todos los secretos, y le encarga realizar para él un último encargo. Los investigadores que tradujeron el texto interpretan que Judas llevó a Jesús a la muerte, pero que le hizo así un último favor.

La polémica desatada entre los teólogos

Según el especialista alemán Gregor Wurst, quien participó en la restauración y traducción del manuscrito, el autor del "Evangelio de Judas" pretendía provocar: "Buscaba el desafío con otro en la discusión acerca de la verdadera historia de Jesús".

En tanto, el historiador holandés Hans van Oort señaló que el texto era auténtico. Oort, profesor de la Universidad de Radboud, en Nimega, dijo al diario "Trouw", que Judas ya no puede ser visto más como un traidor a partir de estas nuevas evidencias.

Oort dijo que ya había leído el texto, y que la obra probaba que Judas fue incluso uno de los seguidores más fieles de Jesús.

"Tú, Judas, ofrecerás el sacrificio de este cuerpo de hombre del que estoy revestido", dijo Jesús al apóstol.

"Judas liberó a Jesús al entregarlo", dijo Oort. La palabra griega utilizada para "entregar" se traduce siempre como "traicionar". "Si se lee el Evangelio de Judas, se entiende que esto ya no es sostenible", dijo Oort.

El especialista germano Thomas Soeding, integrante de la comisión bíblica papal, señaló que desde el punto de vista histórico-religioso el texto era interesante, pero no sensacional.

"El texto no nos entrega nuevas evidencias sobre el apóstol Judas o la muerte de Jesús en la cruz", aseguró Soeding. Según el investigador, el texto muestra "una faceta de la devoción en los siglos III y IV al interior del Movimiento Gnosis".

El punto débil es la historia del hallazgo, según Soeding, ya que no está claro de dónde procede originalmente el texto. Si los análisis científicos son reales y el documento efectivamente procede del siglo III-IV, es probable que se trate de una traducción copta del "Evangelio de Judas" escrito originalmente en griego, afirmó.


El turno del ofendido


"Bueno es Dios, que no nos ha matado".

Roque Dalton.


La insignificancia irreal de nuestras coordenadas. Como en las películas, un mundillo entero dentro de otro. Calles y callejones. Estudios fotográficos al borde de la quiebra. Sus dueños. Sus letreros. La foto carné ochentera. Las tiendas. Los almacenes. El olor del incienso, del encierro. Del libro viejo. Abrir el naipe y lanzar entonces el gesto técnico preciso, fundamental: a la vuelta de la esquina, la felicidad ilustrada y fulgente por sólo nueve noventa.

La simpleza, la paradoja y la sobrevivencia eterna del héroe sin estatuas in the wasteland.




En toda época, la ideología dominante es la ideología de la clase dominante


- Oye, ¿por qué eres tan snob?

- ¿Snob, yo? No, yo soy indie. Visítame en flickr.


Novedades en el frente



Niñ@s:

Revisen, por favor, el nuevo blog de mi amigo Leo, un genio del volante.

Salud!!!


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"Construyendo futuro".



Instrucciones para obtener la ciudadanía chilena


- Sepa de antemano que el ius solis es un dato irrelevante en este caso. Hay individuos nacidos fuera de Chile que son tratados con pinzas por los propios chilenos, y hay gente nacida en territorio nacional a quienes las autoridades del país sólo consideran en períodos preelectorales.

- Precisamente en caso de elecciones es cuando usted creerá ser un ciudadano. Pero, por favor, no se deje engañar: no espere ser representado ni por el Poder Ejecutivo, ni por el Legislativo ni mucho menos defendido por el Judicial.

- Si usted considera que debiera ser acreedor de la ciudadanía chilena y aún así no se siente partícipe del “proyecto país” (no crea que existe), el expediente más rápido para lograr su objetivo es contratar el servicio de TV cable… Ya sabrá el porqué. (Aunque, claro, es muy probable que precisamente al no considerarse usted un chileno con plenos derechos, tampoco pueda contratar este servicio. En ese caso, cuélguese nomás, sin remordimientos).

- Una vez que tenga TV cable en su hogar (si es que tiene hogar), proceda a sintonizar el canal de la Cámara de Diputados (aviso para extranjeros: no, éste canal no está disponible en la televisión abierta)… Es lo más cerca que se puede estar del poder político, y aunque usted no lo crea, en eso consiste la ciudadanía chilena: en ver tele. Ni se le ocurra presentar un proyecto de ley.

(Otrosí: En diciembre, deposite religiosamente su dinero en la cuenta 24.500-03 del Banco de Chile. Es una costumbre típicamente chilena. Hágalo sin chistar, y no pida ser atendido prontamente en un hospital público en caso de enfermedad, mire que eso no está en el contrato).

Por último: antes de acostarse, lávese los dientes y rece por su país.

Amén.


El culpable

  • Soy yo, el cansadorintrabajable
  • desde
  • mí mismo

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